Menos mal porque ya casi no podía respirar, de pronto note como el camión comenzaba a vascular, se abrió la tramilla, y todo empezó a caer por una montaña de cabezas y tripas de pescado donde entre medio de toda aquella montaña de desechos me encontraba yo, después de dar mas de mil vueltas o al menos eso me pareció a mi, me detuve enterrado en aquel nauseabundo coctel, intente levantarme para llamar al camión y cuando lo conseguí, este ya había desaparecido, bueno tendré que salir de aquí como pueda, justo en ese momento algo me golpeo la cabeza, ¡¡ahy¡¡¡sentí un gran dolor, me giré y vi. un montón de gaviotas que me miraban fijamente, de repente todas al unísono como comandadas por algún pájaro de mente criminal, se echaron sobre mi picándome por todas partes, o bien pensaron que era un pescado de gran tamaño, es decir un banquete, el caso es que me picaron sin piedad y sin pausa, una de dos pensé, o corres o eres cadáver porque están pican con mala leche, y en la cabeza, ¡¡¡hay¡¡¡ salí corriendo como pude y salte un pequeño muro que separaba aquel vertedero de lo que parecía ser un placido campo, estaba destrozado entre los picotazos, la cara ardiendo, la y frente rota, parecía recién regresado de la guerra de Hiroshima, comencé a caminar por aquel prado intentando calmarme, pues creo que estaba en plena crisis de nervios, decidí orientarme por las estrellas para buscar  el norte que me llevaría de regreso a casa, cuando escuche algo detrás de mi, ya no me atrevía a girarme, os juro que miedo me daba pensar en algún otro acontecimiento, pero me decidí y lo hice, me gire y vi un enorme toro que bufaba y coceaba el suelo, sin parpadear y sin quitarme los ojos de encima, vamos que sí, que me había visto, y otra vez el dilema correr o no correr, ¡¡¡¡correr¡¡¡¡ y salí corriendo pero no me dio tiempo ni a dar dos zancadas, cuando aquel bicho enorme me engancho del pantalón del pijama y me elevo por los aires como si fuera un muñeco, pensé que era el final, pero gracias a dios que caí fuera del murete, sobre el asfalto en la carretera, pero lejos de sus cuernos, he de reconocer que  mi estado era lamentable, comencé a caminar sin pensar en nada no podía ni pensar, solo miraba a los lados muerto de miedo, y pensando en que otro tipo o especie de animal me tocaría ahora, así camine durante unos diez minutos, cuando por fin se hizo la luz, ¡¡¡dios mío¡¡¡ las luces de un coche ¡¡¡ Bien¡¡¡ grite, y me puse en medio de la carretera con las manos agitándolas les hice señales de que se detuvieran, de repente note como el coche cambiaba bruscamente de dirección y se dirigía directamente hacia mi, seria para verme mejor, yo me retire un poco pero el coche seguía en mi dirección, esta vez tampoco me dio tiempo a correr,  esta vez no hizo falta darme la vuelta para ver como salía volando por encima del capo, y me daba de bruces contra el muro de piedras, todo fue muy rápido, pero si que me dio tiempo de escuchar la voz de una mujer que decía ¡¡¡¡¡ dios mío pepe remátalo, remátalo ¡¡¡¡ y ya solo recuerdo que me desperté en un hospital, rodeado de mis seres queridos, y mi pobre esposa que me miraba con los ojos muy abiertos, y balbuceaba,  no lo entiendo, no lo entiendo, si estaba en casa, estaba en casa.